Cita

Divide las dificultades que examinas, en tantas partes como sea posible para su mejor solución”. René Descartes, filosofo y matemático francés.

domingo, 6 de marzo de 2011

LA INFLUENCIA DE TUS VALORACIONES EN EL ESTRES



    El estrés es un estado de activación del organismo que aparece cuando un suceso novedoso irrumpe en nuestra vida, por lo cual el estrés no es patológico, sino adaptativo, y se convierte en perjudicial cuando es excesivo como por ejemplo en el caso de un suceso traumático como un accidente grave, o cuando la frecuencia de las situaciones estresantes es demasiado elevada.

    Por eso hay una diferencia entre estrés y ansiedad, pues se considera que aparece un trastorno de ansiedad cuando una persona está sometida a una gran cantidad de demandas y sucesos que le provocan estrés y no los puede controlar.

    Desde la teoría de Lázarus, el estrés se considera el resultado de la interacción entre la situación o estimulo que nos pone en alerta y la valoración que hacemos de esta situación, dando como resultado una determinada conducta que podrá ser mas o menos útil dependiendo de la cantidad de información y recursos de que dispongamos.

    Según esta teoría, ante un suceso novedoso en el ambiente cualquier persona reacciona con una activación inicial de todo su organismo, especialmente su mente se activa de forma inmediata intentando valorar la situación, y su reacción será diferente dependiendo de si considera el suceso como:
    • Irrelevante.
    • Beneficioso
    • Que atenta contra su bienestar.

    En caso de que en esta primera evaluación se considere la situación como peligrosa:
    • Puede que haya causado ya un daño.
    • O que solo suponga una amenaza si el daño aun no se ha producido.
      En este caso caben dos alternativas, que se evalúe la situación como algo a lo que no se puede hacer frente, o que se convierta en un desafío si la persona considera que puede enfrentarse a ella con posibilidades de éxito.

    En una segunda evaluación de las circunstancias, la persona valora que es lo que debe hacer y si tiene recursos para enfrentarse al suceso con garantías; Por lo tanto es la valoración de los recursos disponibles para hacer frente a una situación la que la hace estresante y no la situación en si misma.

    Un dato a tener en cuenta es que estas valoraciones no siempre son conscientes y objetivas. A veces, sobre todo cuando la activación es alta, los pensamientos aparecen de forma automática y no se corresponden con la realidad, pudiendo suceder que una persona que cuente con recursos suficientes para enfrentarse a un problema, paralizada por el miedo ante la situación, no reaccione de la forma mas adecuada; o al revés, que alguien que realmente no tenga los recursos necesarios, se enfrente a un peligro de forma temeraria con el consiguiente riesgo.

    Por eso ni todas las personas reaccionan igual ante un mismo suceso, pues cada una tiene sus patrones de comportamiento mas o menos estables, y que determinan su personalidad, pero también la misma persona no siempre reacciona igual ante la misma situación, porque existen variables del ambiente, del estado de animo etc. que modifican ese patrón de comportamiento.

    Después, en una tercera fase, se vuelve a evaluar la situación y las expectativas que pueden influir en la forma de enfrentarnos a situaciones similares futuras dependerán de los resultados favorables o adversos que hallamos obtenido.

    Teniendo en cuenta todo esto, para que el estrés diario no se convierta en un problema, es necesario:

    • Aprender a valorar de forma objetiva y consciente las situaciones a las que nos enfrentamos diariamente y los recursos de que disponemos para hacerles frente, aprendiendo a detectar cuando estamos demasiado estresados, y utilizando las herramientas mas adecuadas que nos permita la situación para bajar nuestro nivel de activación y poder reaccionar con éxito.
    • Tener el repertorio suficiente de conductas y estrategias de afrontamiento para hacer frente a estas situaciones, aprendiendo a ser autocríticos y buscando los conocimientos de que no dispongamos para ampliar nuestro repertorio.
    • Utilizar todos estos recursos de forma adecuada y en los momentos oportunos, siendo conscientes de que la puesta en practica de nuestras habilidades es la mejor forma de automatizarlas, mejorarlas y modificarlas si fuera necesario.

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