Cita

“Divide las dificultades que examinas, en tantas partes como sea posible para su mejor solución”. René Descartes, filosofo y matemático francés.

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domingo, 3 de abril de 2011

FORMAS DE AFRONTAR EL ESTRES



   Como dije anteriormente es la valoración de la situación y de los recursos disponibles para afrontarla la que la hace estresante, y no la situación por si sola, también comenté que es necesario aprender a valorarla de forma objetiva, tener el repertorio necesario de conductas y estrategias de afrontamiento y utilizar estos recursos de forma adecuada.

   En este articulo quiero profundizar en el ultimo paso. A la hora de afrontar el estrés existen patrones de comportamiento en la forma de utilizar los recursos de que disponemos que son característicos de cada persona, si bien hay que tener en cuenta que según los estudios sobre este tema, estos patrones comportamentales se ven influenciados y modificados por factores externos de la situación, por lo que ambos se influyen mutuamente, dando como resultado un estilo característico de afrontamiento de cada persona que varia en función de las circunstancias.

   Existen muchas clasificaciones sobre los estilos de afrontamiento, pero la mayoría de las conductas que utilizamos ante una situación estresante se podrían clasificar en tres grupos fundamentales que son:

    • Aquellas conductas destinadas a actuar sobre el problema (conductas activas) como pueden ser una búsqueda racional de soluciones, la puesta en practica de un plan determinado, o una confrontación cara a cara con el problema.
    • Las conductas destinadas a actuar sobre la emoción que nos causa la situación estresante, como puede ser el autocontrol, una re-evaluación positiva de la situación, o el distanciamiento del problema.
    • El ultimo grupo corresponde a las conductas destinadas a evitar el problema como por ejemplo la huida o la negación del problema.

   Estas conductas que pueden ser tanto cognitivas (pensamiento) como comportamentales, no son buenas o malas en si mismas, sino que dependerá del tipo de situación, ademas en ocasiones utilizar una forma de afrontamiento puede ayudar a poder utilizar la otra y sin embargo otras veces pueden entorpecerse la una a la otra. Por ejemplo: si tenemos ansiedad por tener que hacer un examen, no podremos estudiar, si primero intentamos distraernos escuchando música para relajarnos estamos actuando sobre la emoción, lo que después nos ayudará a actuar sobre el problema estudiando; pero si actuamos sobre la emoción y reducimos el estrés tanto que ya no nos preocupa el examen, no tendremos motivación suficiente para estudiar y no seria un afrontamiento adecuado.

   Por lo tanto un estilo inflexible de afrontamiento no es adaptativo, y aunque no lo parezca, es muy frecuente que utilicemos determinadas estrategias indiscriminadamente ante la solución de los problemas que nos preocupan; hay personas que suelen abusar de las conductas activas intentando hacer frente a determinadas circunstancias que no están en sus manos, y otras sin embargo, suelen intentar actuar sobre la emoción dejando de lado problemas que podrían resolver, e incluso otras simplemente huyen de ellos.

   Estos tipos rígidos de afrontamiento, que no son los adecuados, suelen tener consecuencias a largo plazo que afectan a nuestro bienestar psicológico e incluso a nuestra salud, por ejemplo:

    • Si nos apartamos de problemas que podríamos resolver , la situación estresante sigue ahí, y aunque la neguemos conscientemente, sigue provocando un estrés que aunque no lo detectemos nos afectará animicamente e incluso físicamente, pues está demostrado que el estrés entre otras cosas disminuye nuestra defensas, haciéndonos mas propensos a tener determinadas enfermedades como catarros, y muchos otros procesos infecciosos.
    • Si nos enfrentamos de forma activa a aquellas circunstancias que no podemos controlar, lo mas probable es que fracasemos, lo que aumentará nuestro estrés y probablemente nuestra ira ante algo que podemos valorar como injusto, lo que por una parte si estas situaciones se repiten nos puede conducir a un estado de indefensión aprendida que nos hace vulnerables a la depresión, y también los estudios demuestran que este tipo de conductas suelen estar relacionadas con las enfermedades cardiovasculares.

   Por todo ello es necesario no tener un estilo rígido de afrontamiento ante el estrés y saber adaptar nuestros comportamientos a las situación que ha generado el problema. Al mismo tiempo también es importante tener en cuenta un tipo de comportamiento muy especial que he dejado para el final, pues podría pertenecer a cualquiera de los tres grupos mencionados anteriormente, que es la búsqueda de apoyo social. Los estudios sobre el estrés han demostrado que el apoyo social percibido, mas que el apoyo real ayuda a disminuir el estrés.

      • Por una parte nos ayuda en las conductas centradas en la emoción, podemos buscar a alguien para distraernos o que nos de ánimos en un mal momento que nos puede hacer sentir mas seguros y capaces de afrontar cualquier situación. Ayudándonos a controlar los efectos negativos del estrés.
      • Por otra parte también podemos buscar apoyo instrumental en las personas de nuestro entorno, aportándonos recursos de los que carecemos, o información para encontrarlos, y porque no, ayudándonos a hacer determinadas tareas cuando nos vemos desbordados.

   Lo que no hay que olvidar nunca, es que pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de madurez e inteligencia, todas las personas tenemos limitaciones, no lo podemos todo, y desde los estudios sobre inteligencia se sabe que una parte importante de esta, es la capacidad de saber cuales son nuestros recursos y sobre todo conocer nuestras limitaciones, para así poder actuar en consecuencia. Por lo tanto debemos ser capaces de saber cuando pedir ayuda en los momentos realmente necesarios, para utilizarla adecuadamente, sin abusar de pedir esta ayuda solo por comodidad, pues eso podria traer otras consecuencias como por ejemplo volvernos dependientes de los demas, algo que sería un gran problema o que las personas de nuestro entorno se cansaran de nuestras constantes peticiones y eso perjudicaría nuestras relaciones interpersonales.

domingo, 6 de marzo de 2011

LA INFLUENCIA DE TUS VALORACIONES EN EL ESTRES



    El estrés es un estado de activación del organismo que aparece cuando un suceso novedoso irrumpe en nuestra vida, por lo cual el estrés no es patológico, sino adaptativo, y se convierte en perjudicial cuando es excesivo como por ejemplo en el caso de un suceso traumático como un accidente grave, o cuando la frecuencia de las situaciones estresantes es demasiado elevada.

    Por eso hay una diferencia entre estrés y ansiedad, pues se considera que aparece un trastorno de ansiedad cuando una persona está sometida a una gran cantidad de demandas y sucesos que le provocan estrés y no los puede controlar.

    Desde la teoría de Lázarus, el estrés se considera el resultado de la interacción entre la situación o estimulo que nos pone en alerta y la valoración que hacemos de esta situación, dando como resultado una determinada conducta que podrá ser mas o menos útil dependiendo de la cantidad de información y recursos de que dispongamos.

    Según esta teoría, ante un suceso novedoso en el ambiente cualquier persona reacciona con una activación inicial de todo su organismo, especialmente su mente se activa de forma inmediata intentando valorar la situación, y su reacción será diferente dependiendo de si considera el suceso como:
    • Irrelevante.
    • Beneficioso
    • Que atenta contra su bienestar.

    En caso de que en esta primera evaluación se considere la situación como peligrosa:
    • Puede que haya causado ya un daño.
    • O que solo suponga una amenaza si el daño aun no se ha producido.
      En este caso caben dos alternativas, que se evalúe la situación como algo a lo que no se puede hacer frente, o que se convierta en un desafío si la persona considera que puede enfrentarse a ella con posibilidades de éxito.

    En una segunda evaluación de las circunstancias, la persona valora que es lo que debe hacer y si tiene recursos para enfrentarse al suceso con garantías; Por lo tanto es la valoración de los recursos disponibles para hacer frente a una situación la que la hace estresante y no la situación en si misma.

    Un dato a tener en cuenta es que estas valoraciones no siempre son conscientes y objetivas. A veces, sobre todo cuando la activación es alta, los pensamientos aparecen de forma automática y no se corresponden con la realidad, pudiendo suceder que una persona que cuente con recursos suficientes para enfrentarse a un problema, paralizada por el miedo ante la situación, no reaccione de la forma mas adecuada; o al revés, que alguien que realmente no tenga los recursos necesarios, se enfrente a un peligro de forma temeraria con el consiguiente riesgo.

    Por eso ni todas las personas reaccionan igual ante un mismo suceso, pues cada una tiene sus patrones de comportamiento mas o menos estables, y que determinan su personalidad, pero también la misma persona no siempre reacciona igual ante la misma situación, porque existen variables del ambiente, del estado de animo etc. que modifican ese patrón de comportamiento.

    Después, en una tercera fase, se vuelve a evaluar la situación y las expectativas que pueden influir en la forma de enfrentarnos a situaciones similares futuras dependerán de los resultados favorables o adversos que hallamos obtenido.

    Teniendo en cuenta todo esto, para que el estrés diario no se convierta en un problema, es necesario:

    • Aprender a valorar de forma objetiva y consciente las situaciones a las que nos enfrentamos diariamente y los recursos de que disponemos para hacerles frente, aprendiendo a detectar cuando estamos demasiado estresados, y utilizando las herramientas mas adecuadas que nos permita la situación para bajar nuestro nivel de activación y poder reaccionar con éxito.
    • Tener el repertorio suficiente de conductas y estrategias de afrontamiento para hacer frente a estas situaciones, aprendiendo a ser autocríticos y buscando los conocimientos de que no dispongamos para ampliar nuestro repertorio.
    • Utilizar todos estos recursos de forma adecuada y en los momentos oportunos, siendo conscientes de que la puesta en practica de nuestras habilidades es la mejor forma de automatizarlas, mejorarlas y modificarlas si fuera necesario.